'El dron más caro, no siempre es el más útil': ‘Hatu’, piloto de drones

 

El dron es una herramienta que se destaca por ser un dispositivo muy útil para tomar fotografías aéreas, registrar zonas con videos en alta definición e incluso, hacer contenidos de entretenimiento para diferentes públicos. Pero más allá de usarlo como un juguete para divertir a otros, el dron es un vehículo aéreo que, con el uso correcto y responsable, ofrece soluciones en el campo forestal, de construcción, agropecuario, en el control y análisis de tráfico en carreteras, eficiente para emergencias sociales, sanitarias, ambientales y de seguridad privada.

Es así como Areandina, una Institución de educación Superior con más de 37 años comprometida con la excelencia en la formación de profesionales para un mundo más humano y digital, abrió un espacio para que Felipe Hernández de Alba, MBA especialista en Finanzas, piloto comercial y coordinador del Diplomado de Emprendimiento de Drones, conversara con Hamilton “Hatu” Mosquera, tecnólogo en Administración y Ensamble de Computadores y Redes y experto en Tecnología Dron en Suramérica.

Para “Hatu”, “hoy en día hay muchas personas apasionadas por la tecnología y en especial por los drones. Cuando la tecnología crece en esta área, la regulación debe ir de la mano. Colombia es un país que tiene regulaciones sobre estos dispositivos aéreos que, en ocasiones, limitan la explotación al máximo de su tecnología. Considero que cuando hay una planificación, argumentos y una base sólida que evidencia todo el trabajo a realizar, junto con los protocolos de seguridad, esta tecnología se puede usar de una mejor manera”.

La Aeronáutica Civil ha socializado los aspectos claves de la normativa para la utilización de drones en Colombia y la categorización que se debe tener en cuenta si los artefactos son utilizados de forma recreativa o profesional. En Colombia, actualmente la operación de drones (UAS) se rige por el Apéndice 13 del RAC 91 “operación de sistemas de aeronaves no tripuladas – UAS” adoptado por medio de la Resolución No. 4201 del 28 de diciembre de 2018. La Clase A hace referencia al uso de equipos solo con carácter recreativo o hobbie; la Clase B, al uso de equipos en actividades comerciales o profesionales; y la C es la de la parte experimental o de innovación y desarrollo.

 

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De acuerdo con “Hatu”, “la Aerocivil tiene una visión muy prometedora ya que han cambiado muchas cosas gracias a la tecnología de drones. Sin embargo, hablamos de herramientas que dan soluciones, optimizan y dan respuestas a una necesidad. Antes de adquirir uno de estos aparatos, hay que informarnos primero sobre ellos, tener una idea muy clara de qué solución puedo dar en el medio en que me encuentro. Los drones han servido de mucha ayuda a grupos de rescatistas al momento de optimizar procesos y tiempos cuando de buscar personas desaparecidas se trata. El dron puede ubicarse en un punto determinado en cuestión de minutos, lo que tardaría horas si la persona llegara a pie”.

“Hatu” recuerda que si una persona está pensando en adquirir un dron, debe conocer las características de éste, ya que como él asegura, “el dron más caro, no siempre es el más útil. En el mercado se pueden conseguir drones desde 2 millones hasta 35 millones de pesos. En muchas ocasiones, los drones de menor valor tiene más funciones de uso, mientras que los de costo más elevados, tiene otras características específicas. Hay algunos que cuentan con cámara de fotos y video con mejor resolución y otros que traen cámara térmica para trabajos nocturnos de vigilancia en el campo”.

Durante el conversatorio, el coordinador Hernández de Alba aprovechó para anunciar el Diplomado de Emprendimiento de Drones ofrecido en Areandina para todos los interesados, que tendrá una intensidad de 160 horas distribuidas en 10 módulos con el objetivo de desarrollar habilidades blandas en la modalidad blended; parte online y presencial mediante encuentros asincrónicos. Dentro de las ventajas competitivas del programa están las herramientas tecnológicas vanguardistas que garantizan el proceso de formación de los aspirantes, instructores expertos en la operación de drones bajo la reglamentación de la Aeronáutica Civil y la certificación como operador de drones de acuerdo al certificado CCI-076 de U.A.E.A.C.

 

 

 

 

 

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