«Al sentir los vientos que cambian de rumbo nuestro barco, hemos pensado mucho qué hacer, cómo actuar, cómo recogernos y cómo seguir este camino que tiene la creación como único destino. Estos días en que nos sentimos frágiles, se hace preciso acompañarnos en colectivo. Cubrirnos de calor y de tranquilidad.»
Puerto Candelaria ha hecho una reflexión sobre la fragilidad, convirtiéndolo en un mantra que une mujeres en la distancia, desde la precariedad que se convierte en recursividad; expresando en sus propios idiomas (español, francés e italiano) la sensación que envuelve este tiempo.
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