Por años, se ha evidenciado la afectación para el organismo de adicciones al alcohol o sustancias alucinógenas, sin embargo, poco se habla de la adicción al azúcar.

El consumo excesivo de productos altos en azúcar es una problemática que afecta a millones de personas en el mundo y que repercute significativamente en la salud de los ciudadanos.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cada año fallecen alrededor de 2,8 millones de personas por obesidad o sobrepeso y Colombia, no es la excepción. Según cifras de la Encuesta Nacional de Salud 2015, el 52% de los colombianos tiene sobrepeso u obesidad, donde uno de cada cinco colombianos padece esta enfermedad.

 

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Productos como salsas de tomate, cereales, aderezos, jugos en botella, yogures y productos industrializados, contienen altos gramos de azúcar añadido; situación agravante cuando los niños son quienes más consumen a diario este tipo de productos.

Para el docente del programa de Psicología de Areandina Valledupar, Jhonatan Pumarejo, “el consumo de azúcar debe ser moderado, porque más allá de las consecuencias físicas puede ocasionar un fenómeno llamado “sweet tooth” o en su traducción, “diente dulce”; considerado como la necesidad exagerada por el azúcar o distintos tipos de dulce”.

Y añade, “si lo miramos clínicamente, la preferencia y posible adicción al azúcar está asociada en parte con ansiedad de carbohidratos. El consumo de dulces o carbohidratos simples, neurobiológicamente aumentan la producción de neurotransmisores como la serotonina (ayuda al control de las emociones y el estado de ánimo) y la dopamina, entre otros, promoviendo en el organismo un estado de ánimo más tranquilo después de haberlo consumido”.

Para el psicólogo Pumarejo, otro fenómeno que puede presentarse es el “Sugar Blues”, que hace referencia cuando las personas están hipoactivas, con falta de energía, cansancio aparente o sin iniciativa de hacer nada. Según el Pumarejo, “esto se debe a una respuesta a la depresión del azúcar y ocurre como una respuesta de las células nerviosas (neuronas), a la dependencia alta de glucosa para su funcionamiento, excediendo los niveles normales de azúcar como mecanismo de metabolización o fuente de energía”.

 

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Según el docente, algunas señales que pueden alertar sobre el abuso o adicción al azúcar son: el consumo compulsivo de productos azucarados diariamente y en grandes cantidades. Cuando las personas programan o planifican la compra de dulces, sustituye alimentos sanos por golosinas. “Contrarrestar la adicción al azúcar depende de los hábitos, es importante evaluarlos y considerar qué tan beneficiosos o dañinos están siendo para nosotros. Se debe generar a nivel individual acciones saludables que puedan producirnos un placer similar que no tenga efectos colaterales. Por lo tanto, depende de la persona hacer el cambio, tener una vida más sana, lo que requiere dedicación, paciencia y voluntad”, agrega Pumarejo.

El académico es enfático al señalar que las adicciones pueden estar ocultas o disimuladas por necesidades de atención, afectos o seguridad, por lo que se requiere hacer una introspección para determinar las necesidades psicológicas y emocionales que están siendo suplidas por el consumo de dulce.

 

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