Desde la llegada del Covid-19 al país, los profesionales de la salud han debido afrontar diferentes desafíos para garantizar una atención oportuna y poder asumir de la mejor manera las consecuencias que trae el virus. 

Conforme al estudio, las personas que ingresan por coronavirus a la unidad de cuidados intensivos presentan graves secuelas como: disminución de masa y fuerza muscular, restricciones y dolores articulares, alteración de la capacidad pulmonar y función respiratoria, fatiga muscular y disminución importante de la capacidad de esfuerzo, secuelas que, en palabras de Mónica Satizábal Olaya, docente del programa de Fisioterapia de Areandina sede Pereira, se pueden presentar incluso en pacientes que han tenido que superar una enfermedad crítica.

“Estas pueden generar limitaciones para la realización de actividades cotidianas, presentando fatiga y sensación de ahogo, como por ejemplo al subir y bajar escaleras, caminar distancias largas, correr e incluso, actividades más básicas como comer, peinarse, bañarse, entre otras”, explica la docente Satizábal.

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El cuidado de los profesionales

Desde el momento en que las personas son internadas en las unidades de cuidados intensivos, un grupo de profesionales conformado por médicos, enfermeros y fisioterapeutas, son los encargados de atender a los pacientes, siendo los fisioterapeutas los responsables de mejorar las condiciones que se pierden o deterioran por la estancia prolongada en los centros hospitalarios, uso de fármacos sedantes y relajantes neuromusculares, infecciones bacterianas y secuelas propias de la exposición al virus.

Para la experta Satizábal, “durante la estancia en UCI, los pacientes deben adoptar posiciones en cama por tiempos prolongados, además, el uso de la ventilación mecánica hace que la musculatura respiratoria se atrofie y pierda fuerza muscular. Todo esto lleva a la necesidad de continuar con procesos de rehabilitación pulmonar incluso, cuando se es dado de alta”.

Alta Hospitalaria

Cuando el paciente retorna a su entorno habitual, es inevitable que se enfrente a situaciones cotidianas que pueden poner desafíos tanto al paciente como a su familia y es allí, donde los fisioterapeutas trabajan en función para permitir que el paciente retome el mayor nivel de funcionalidad e independencia posible por medio de la mejora de la fuerza muscular periférica y respiratoria, la flexibilidad, el equilibrio y la capacidad cardiorrespiratoria necesarias para la normalidad en la vida cotidiana.

“Un adecuado proceso de rehabilitación debe iniciar con evaluación completa de la condición física, tener en cuenta la evolución clínica, complicaciones presentadas en la estancia hospitalaria, uso de fármacos, nivel de capacidad de esfuerzo, condicionantes de su residencia habitual y apoyo familiar, además de actualizar su plan terapéutico de acuerdo a sus necesidades y evolución clínica”, afirma la docente Satizábal.

 

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Ejercicios para una pronta recuperación

La académica Satizábal sugiere realizar ejercicios respiratorios siempre y cuando el paciente no presente fiebre, dolor intolerable, sensación de ahogo, malestar general, dolor en el pecho o tos incontrolable. Dichas actividades se deben realizar en una posición cómoda, utilizando en lo posible una colchoneta o hacerlo sobre la cama conservando una buena postura, lo que permitirá disminuir el esfuerzo al respirar, mejorar la oxigenación y aumentar la capacidad pulmonar.

En posición sentado: tomar aire profundo y mantener por unos segundos la máxima inspiración posible, expulsar el aire lentamente por la boca mínimamente abierta o gesticulando un silbido. Es importante que la respiración dure el doble de la inspiración.

En posición acostada: colocar las manos sobre el abdomen, inspirar profundamente a través de la nariz manteniendo la boca cerrada. Al inspirar, el abdomen se distiende elevando las manos. Este ejercicio se denomina respiración diafragmática.

En ambas posiciones: inspirar profundamente mientras se ejerce presión leve a nivel del tórax con las manos. La idea es que el tórax se expanda al tomar el aire y que, durante la salida del aire, el tórax descienda.

Finalmente, la docente Satizábal señala la importancia de fortalecer los músculos para mejorar el nivel de funcionalidad mediante un entrenamiento de fuerza y resistencia de los brazos y piernas, graduando la frecuencia e intensidad de acuerdo a cada caso, entrenar el equilibrio para quienes presenten inestabilidad al caminar y realizar un plan de ejercicios cuya prescripción la realice un fisioterapeuta y en caso de presentar dudas sobre el estado de salud, acudir a un profesional médico.

 

 

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