La música colombiana está de luto. Este martes se confirmó la muerte de Totó la Momposina, una de las artistas más importantes e influyentes de la cultura tradicional del país. La cantautora falleció a los 85 años en Celaya, México, rodeada de su familia, según informaron sus hijos y su equipo cercano.
La artista, cuyo nombre real era Sonia Bazanta Vides, murió el pasado 17 de mayo a causa de un infarto al miocardio, de acuerdo con el comunicado entregado por sus familiares. En los últimos años, Totó se había alejado de los escenarios debido a diferentes complicaciones de salud.
Nacida en Talaigua Nuevo, Bolívar, Totó la Momposina dedicó más de seis décadas a preservar y llevar al mundo los sonidos tradicionales del Caribe colombiano. Con su poderosa voz y su conexión con las raíces afroindígenas y campesinas, se convirtió en una embajadora de ritmos como la cumbia, el bullerengue, el mapalé, el porro y la tambora.
Su carrera artística comenzó en la década de 1970 y rápidamente trascendió fronteras. Totó llevó la música folclórica colombiana a escenarios de Europa, América Latina y Estados Unidos, consolidándose como una figura fundamental de la identidad cultural colombiana. Entre sus canciones más recordadas se encuentran “La Candela Viva”, “Prende la Vela”, “El Pescador” y “La Sombra Negra”.
Uno de los momentos más emblemáticos de su trayectoria ocurrió en 1982, cuando acompañó a Gabriel García Márquez durante la ceremonia del Premio Nobel de Literatura en Estocolmo, representando el espíritu y la riqueza cultural de Colombia ante el mundo.
A lo largo de su carrera recibió múltiples reconocimientos, incluyendo un Grammy Latino a la Excelencia Musical, además de homenajes por su aporte invaluable a la preservación del folclor colombiano. Su última gran presentación pública fue en el Festival Cordillera de 2022 en Bogotá, donde miles de asistentes celebraron su legado musical.
Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, artistas, seguidores y entidades culturales expresaron mensajes de despedida y agradecimiento por el enorme legado que deja la artista. El Ministerio de Cultura de Colombia la describió como “la eterna maestra que recorrió el mundo entero a ritmo de cumbias, porros, mapalés y bullerengues”.
Con su partida, Colombia pierde una de sus voces más representativas, pero su música seguirá viva en cada tambor, en cada canto y en cada generación que encuentre en el folclor una forma de mantener vivas las raíces del país.
