No es un secreto que el uso intensivo de la tecnología ha transformado las dinámicas de crianza de niños, niñas y jóvenes. Un informe de CommSense Media, entidad sin ánimo de lucro que trabaja en temas de tecnología e infancia, reveló que, a la edad de 11 años, más de la mitad de los niños en Estados Unidos ya tienen su propio teléfono inteligente. Este es uno de los pasos más importantes que un adolescente o joven tiene en la creación de sus lazos y relación con la tecnología, por lo que es crucial la forma en la que se emplea.

Para un fabricante de tecnología que piensa en las nuevas generaciones como realme, es relevante crear un entorno sano y consciente para que sus usuarios más jóvenes puedan disfrutar sus dispositivos y utilizarlos para crear nuevas oportunidades de entretenimiento y educación que los beneficien. Por esto, realme ofrece recomendaciones para ayudar a los padres a navegar la relación de sus hijos con la tecnología.

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La edad adecuada:

Aunque muchos expertos coinciden en que alrededor de los 12 años puede ser la edad indicada para pensar en darle su primer smartphone a un niño debido al cambio en sus dinámicas de vida y a la mayor autonomía que empiezan a tener, esto depende mucho del niño, de su sentido de la responsabilidad y de la madurez que tenga para usarlo adecuadamente y enfrentar posibles riesgos.

En este sentido, la OMS recomienda evitar el uso de dispositivos móviles en niños menores de 6 años para evitar problemas de sedentarismo y sobrepeso a temprana edad. En Colombia, el MinTic también señala que en esta etapa los niños aún no diferencian con claridad la realidad de la ficción y podría generarles algún tipo de “ciber-dependencia”.

Por su parte, el Instituto Colombiano de Bienestar Familar (ICBF) sugiere que antes de los 9 años los niños tengan acceso a dispositivos electrónicos sin acceso a internet, pero con contenido multimedia precargado para desarrollar cierto tipo de habilidades digitales. Esta misma institución sugiere que los 13 años es la edad ideal para darles un dispositivo móvil con acceso a internet, pero con un uso muy limitado de las redes sociales.

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Evaluar si el niño está listo y lo necesita:

Los niños en muchos casos requieren acceso a un celular por necesidad. Por comunicación con sus padres, otros familiares, o simplemente por procesos educativos, algunas de las recomendaciones de Common Sense Media es revisar el nivel de responsabilidad del niño, si es consciente del valor de las cosas, si cuida sus pertenencias, si ahorra para comprar cosas que le interesan, para acceder a la tecnología.

También revisar su dinámica diaria, si va al colegio solo, o asiste a actividades extracurriculares en las que necesite estar comunicándose con sus padres; muchas veces esta puede ser una herramienta para supervisar más fácilmente lo que hace el niño.

Otro aspecto a tener en cuenta es qué tan maduro es para su edad. Por ejemplo, si se relaciona con sus amigos y compañeros de forma respetuosa y amable, o si es consciente de los riesgos de publicar algo en internet, para entender las consecuencias, como de “bullying” digital o en su entorno, como el colegio. Esto permite saber qué tan bien manejaría el niño cualquier situación que pudiera presentarse en el entorno digital.

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Poner reglas claras y enseñar a través del ejemplo:

A pesar de la madurez y responsabilidad que pueda demostrar un niño o adolescente, son necesarias reglas y condiciones de uso claras. Esto implica horarios o límites de tiempo en el uso o conexión, acuerdos sobre lo que puede o no hacer cuando navega y conversaciones acerca de los riesgos digitales a los que está expuesto.

En ese sentido, los celulares de realme tienen funciones que pueden ser aliadas de los padres para la supervisión de sus hijos, como la configuración ‘Espacio infantil’, que limita o evita el uso de aplicaciones que generen cobros, limita el consumo de redes móviles, restringe modificaciones al sistema y la descarga o eliminación de apps y permite elegir qué aplicaciones puede usar el niño y cuánto tiempo puede usarlas.

A pesar de esto, el ejemplo siempre será una de las mejores pautas para que los niños adquieran hábitos de uso adecuados de sus dispositivos móviles. Por ejemplo, no usar el teléfono durante las comidas o mientras se está manejando, crea un precedente en el niño del uso adecuado de esta tecnología.

 

 

 

 

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